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Federico de la Roca Pinzón

Tratamiento para la rinitis y el asma alergico

Tratamiento para la rinitis y el asma alergico 1920 1080 Federico de la Roca Pinzón

La rinitis y el asma alérgico son enfermedades que se caracterizan por la presencia de síntomas muy molestos como la obstrucción nasal, estornudos frecuentes, mucosidad, tos y dificultad para respirar. Todos estos síntomas afectan la calidad de vida de los pacientes que los padecen.

¿Qué tratamientos existen para tratar los síntomas de la alergia?

Los especialistas en Alergología podemos ofrecer a nuestros pacientes 2 líneas de tratamiento. Por un lado, tenemos el tratamiento sintomático y por otro el tratamiento específico. El primero, como su nombre lo indica, busca aliviar los síntomas causados por la alergia respiratoria. Entre estos se incluyen los antihistamínicos orales, spray nasal, inhaladores bronquiales y colirios.

La segunda línea, el tratamiento específico, actúa sobre la causa del problema, la respuesta del sistema inmune ante los alérgenos (ácaros, pólenes, hongos, epitelios, etc.) a los cuales somos “alérgicos”. Este tratamiento es la Inmunoterapia Específica, también conocido como “vacunas de la alergia”.

Dependiendo la intensidad y frecuencia de los síntomas y la afectación de la calidad de vida, los especialistas en Alergología podemos recomendar una u otra línea de tratamiento, incluso indicar ambas, ya que son compatibles entre sí y su combinación aumentan su potencia.

¿Cuál es la diferencia entre los antihistamínicos orales y el spray nasal?

El antihistamínico oral es el tratamiento más conocido para tratar los síntomas de la rinitis. Es el primer escalón del tratamiento y en muchos casos es suficiente para el control de los síntomas. El beneficio que se obtiene al tomarlos se debe a que los antihistamínicos orales reducen el picor de nariz, los estornudos y la mucosidad.

La gran mayoría de spray nasal contienen corticoides los cual los convierte en una medicación más potente que los antihistamínicos orales. Debido a esta mayor potencia se les considera el segundo escalón de tratamiento. Además de reducir los síntomas como los antihistamínicos, el spray nasal tiene mayor capacidad para controlar la congestión nasal. A diferencia de los antihistamínicos orales, que consiguen su máximo beneficio a las pocas horas, el spray nasal necesita de un tiempo más largo para obtener el 100% de su efecto. Por este motivo es que se aconseja su uso durante días incluso semanas.

¿Si ya estoy tomando antihistamínicos orales puedo también utilizar el spray nasal?

Los antihistamínicos orales y el spray nasal son compatibles entre sí. Dependiendo de la intensidad y frecuencia de los síntomas, los especialistas en Alergología podemos recomendar uno u otro e incluso, en los casos con síntomas muy molestos, utilizar ambos a la vez. Actualmente existen spray nasal que además de corticoides incluyen en su formulación antihistamínicos lo cual potencia su efecto.

¿Es malo el uso de spray nasal con corticoides durante largos períodos de tiempo?

Existe cierto miedo generalizado en la población, no muy bien fundamentado, sobre el uso de corticoides. Si bien, el uso continuo de corticoides, en especial los corticoides por vía oral o intramuscular, durante largos períodos de tiempo a dosis elevadas pueden desencadenar efectos secundarios, los corticoides nasales, como los que se encuentran en la mayoría de spray nasal, rara vez producen estos efectos secundarios.

La ventaja del spray nasal que contienen corticoides es que se aplican directamente sobre el sitio que se desea tratar, la mucosa nasal. Esta forma de aplicación los convierte en corticoides tópicos, similar a las cremas o ungüentos, solo que en este caso son corticoides tópicos nasales. La vía de administración tópica nasal permite reducir de forma importante la dosis, así como el efecto sobre otros órganos. A pesar de esto algunos pacientes refieren sequedad nasal y en pocos casos sangrados puntuales. Ambos síntomas leves que pueden ser controlados reduciendo la frecuencia del spray o hidratando la mucosa nasal.

¿Qué pasa con el uso de Utabon ®, Respibien ® y Respir ®?

El Utabon ®, Respibien ® y Respir ® son anticongestivos nasales y su uso no está indicado en el tratamiento de la rinitis alérgica. Estos spray nasal actúan disminuyendo riego sanguíneo de la mucosa nasal. Tienen un escaso efecto sobre el picor de nariz, la secreción de moco y los estornudos. Su administración continua por más de 2-3 días puede reducir su potencia y a producir dependencia de los mismos por un efecto rebote tras su retirada. Además, pueden atrofiar y deformar la mucosa nasal.

Además de los síntomas de nariz me pican mucho los ojos. ¿Qué puedo hacer?

Es muy frecuente que la rinitis alérgica se acompañe de conjuntivitis, tanto así que en muchos casos el diagnóstico que damos los especialistas en Alergología es “Rinoconjuntivitis Alérgica”.

Si bien los antihistamínicos orales pueden ayudar con el lagrimeo y el picor de ojos en algunos pacientes este tratamiento puede ser insuficiente. Esta demostrado que el uso de spray nasal con corticoides también puede reducir los síntomas oculares, pero aun así hay pacientes que continúan con conjuntivitis. En estos casos es recomendable añadir al tratamiento colirios que contengan antihistamínicos tópicos oculares. Actualmente se dispone de colirios con “acción dual” que no solo tienen un efecto antihistamínico sino que además poseen una acción anti-inflamatoria.

Qué tratamientos existen para el asma alérgica?

Al igual que la rinitis, el asma alérgica es un proceso inflamatorio de la vía aérea, solo que en este caso se trata de la vía aérea baja (pulmones). En líneas generales el tratamiento del asma alérgico es similar al de la rinitis alérgica, controlar la inflamación con tratamientos tópicos (inhaladores bronquiales).

En el caso del asma alérgico es frecuente (e incluso excesivo) el uso de broncodilatadores tipo Salbutamol (Ventolin ®). Este tipo de inhaladores, como su nombre ya lo indica, dilatan el bronquio, pero no actúan sobre la inflamación. Cada día su uso esta más limitado y solo se recomienda en casos de crisis, como medicación de rescate, o en el asma inducida por el ejercicio físico. Para el resto de los casos se prefiere inhaladores que contengan corticoides inhalados. De la misma forma que el spray nasal con corticoides actúan únicamente sobre la mucosa nasal, los inhaladores bronquiales tiene efecto exclusivamente sobre la mucosa del bronquio por lo que sus efectos secundarios son muy limitados.

¿Qué son las “vacunas de la alergia”?

Las “vacunas de la alergia”, cuyo nombre correcto es Inmunoterapia Específica, es actualmente el único tratamiento capaz de disminuir la intensidad y frecuencia de los síntomas, reducir el consumo de medicación (antihistamínicos orales, spray nasal, inhaladores bronquiales, etc.), mejorar la respuesta a estos y en muchos casos permitir la convivencia entre el paciente y los alérgenos (ácaros, pólenes, epitelios) responsables de sus síntomas.

Las “vacunas de la alergia” es el tratamiento específico de la alergia respiratoria. A diferencia del tratamiento sintomático (antihistamínicos orales, spray nasal, inhaladores bronquiales y colirios) que únicamente reduce los síntomas, la Inmunoterapia Específica modifica el sistema inmune del paciente que la recibe. Con su administración se busca controlar y reducir la respuesta (hiperrespuesta/hipersensibilidad) del sistema inmune que se genera cuando el paciente se expone a aquello a lo cual es alérgico.

El objetivo principal de la Inmunoterapia Específica es crear un estado de “tolerancia” en el cual el paciente no desarrolle síntomas a pesar de estar en contacto con los alérgenos (ácaros, pólenes, hongos, epitelios, etc.) responsables de su alergia. Para conseguir este objetivo, la Inmunoterapia Específica requiere de dosis a intervalos frecuentes durante varios años. En el caso de la Inmunoterapia Específica subcutánea, la más conocida como “vacuna de la alergia”, se trata de pequeñas dosis de los alérgenos a los que se es alérgico, que se administran inyectando la cara lateral del brazo, en la grasa debajo de la piel (tejido celular subcutáneo), de forma mensual durante 3 a 5 años.

Existen otras formas de administración de la Inmunoterapia Específica, como lo son la vía sublingual (gotas o comprimidos) o la intradérmica (inyecciones en las capas más superficiales de la piel). Todas ellas requieren intervalos de tiempos frecuentes y al menos 3 años de tratamiento.

¿Son compatibles las “vacunas de la alergia” con los antihistamínicos orales y el spray nasal?

Tanto el tratamiento sintomático (antihistamínicos orales, spray nasal, inhaladores bronquiales, etc.) como el tratamiento específico (Inmunoterapia Específica) son compatibles entre sí. De hecho, en los primeros meses de la Inmunoterapia Específica se aconseja continuar con la medicación sintomática habitual. El estado de “tolerancia” que se busca con la Inmunoterapia Específica tarda tiempo en alcanzarse y hasta que no se consiga dicho estado es recomendable mantener controlados los síntomas con la medicación sintomática. Además, se ha demostrado que conforme se acumulen más y más dosis de la Inmunoterapia Específica esta reduce la necesidad, tanto en dosis como en frecuencia, de la medicación sintomática. Es decir, ambos tratamientos utilizados de forma conjuntan permiten un mejor y más rápido control de los síntomas.

¿La alergia tiene cura?

No, la alergia respiratoria no tiene cura. A pesar de los avances en Alergología los pacientes alérgicos siempre seguirán siendo alérgicos a pesar del tratamiento (sintomático o específico) que realicen. Pero ser alérgico no significa tener síntomas.

Actualmente los especialistas en Alergología podemos ofrecer tratamientos que crean “tolerancia” en los pacientes alérgicos. Es decir, podemos hacer que el paciente alérgico pueda convivir con aquellos alérgenos (ácaros, pólenes, hongos, epitelios, etc.) responsables de su alergia sin desarrollar síntomas. Esta “tolerancia” es independiente del resultado de las pruebas cutáneas (prick test) o determinación de anticuerpos específicos, recordemos, el paciente sigue siendo alérgico, pero ya no presenta síntomas importantes.

Desde ClinicAL esperamos haber aportado información sobre el tratamiento de la rinitis y el asma alérgico, tratamiento con diferentes líneas cuyo fin último es mejorar la calidad de vida de los pacientes alérgicos.

Recuerda solicitar la valoración de tu alergólogo si presentas síntomas al inicio de la primavera, desde CliniCAL esperamos haber aportado información sobre la alergia a polen de platanero.


Dr. Federico de la Roca Pinzón
Médico Especialista en Alergología
ClinicAL

Alergia al polen de Ciprés

Alergia al polen de Ciprés 1800 1201 Federico de la Roca Pinzón

Los cipreses son las plantas más antiguas que existen sobre la Tierra. En España existen varias especies de ciprés, de las cuales las más importantes son el ciprés común (Cupressus sempervirens), el ciprés de Arizona (Cupressus arizonica) y el ciprés de Monterrey (Cupressus macrocarpa).

¿Cuál especie de ciprés es la más frecuente?

El ciprés común es la especie más extendida, conocida y también la más alta de todas. Es además la especie más longeva pudiendo llegar a vivir más de 500 años. Existen dos variedades de ciprés común, el más frecuente es el de copa estrecha, casi columnar. Se caracteriza por su crecimiento vertical. Esta variedad es muy común encontrarla en cementerios, monasterios e iglesias.

En nuestra zona la especie más frecuente es el ciprés común. Esto se debe en parte a que es originario del Mediterráneo oriental y a que en los últimos años ha aumentado su presencia como árbol ornamental en parques, jardines y setos en las viviendas

¿Por qué produce alergia el polen de ciprés?

El polen es la espora masculina de las plantas y contiene toda la información genética necesaria para completar la fecundación. El polen posee además proteínas alergénicas. Estás se encuentran en su interior, pero pueden escapar a la atmósfera al atravesar sus poros y microporos o por la misma ruptura del polen.

Los pólenes tras su liberación (polinización) se encuentra en suspensión en la atmósfera a merced del viento. Esto facilita su transporte de zonas de alta concentración a zonas de baja concentración. Si el polen, o sus proteínas alergénicas, entra en contacto con personas alérgicas puede producir síntomas de alergia respiratoria. Los días de viento, lluvia y las tormentas eléctricas favorecen la ruptura del polen aumentando la exposición a las proteínas alergénicas.

¿Cuándo polinizan los cipreses?

Los cipreses pueden polinizar en casi cualquier época del año, pero se considera que desde finales de invierno hasta principios de primavera son los meses de mayor polinización. En nuestra zona es frecuente encontrar niveles altos de polen ciprés entre febrero y marzo

En general, el polen suele verse afectado por el efecto “barrido” producido por las lluvias, pero en el caso del polen de ciprés sus niveles suelen ser más elevados en los años con mayor cantidad de precipitaciones.

¿Es frecuente la alergia al polen de ciprés en nuestra zona?

No, la alergia al polen de ciprés no es muy frecuente en nuestra zona. En el caso de rinitis alérgica es el cuarto polen en importancia en Cataluña, muy por detrás del polen de gramíneas, plátano de sombra y olivo. Se calcula que en nuestra zona el polen de ciprés es responsable del 22% de los casos de rinitis alérgica y del 14% de los casos de asma alérgico.

¿Qué síntomas produce la alergia al polen de ciprés?

Los síntomas por alergia al polen de ciprés son de tipo respiratorio: rinitis y asma.

Los pacientes con rinitis presentan estornudos, picor nasal, mucosidad líquida y congestión nasal. Los síntomas aparecen durante el día, en especial en ambientes abiertos. Los síntomas suelen remitir por la noche, o en ambientes cerrados. El polen además puede afectar los ojos produciendo picor, enrojecimiento y lagrimeo
(rinoconjuntivitis alérgica). Algunos pacientes pueden presentar también síntomas de asma, como tos seca, dificultad para respirar, opresión torácica y sibilancias.

Los pacientes alérgicos al polen de ciprés suelen presentar síntomas más intensos que aquellos pacientes alérgicos a otros tipos de pólenes.

¿Qué puedo hacer para evitar el polen de ciprés?

La mejor medida es permanecer el mayor tiempo posible dentro de ambientes cerrados durante los días de mayor polinización.

En casa no abrir las ventanas a primera hora de la mañana ni cuando cae el sol. Procurar no tender la ropa en el exterior, sobre todo los días de alta exposición, ya que el polen puede quedarse atrapado en las prendas. Se prefiere lavar el polen de las terrazas a recogerlo.

Cuando se salga a la calle, llevar gafas de sol para que el polen no pueda entrar en contacto con los ojos. Evitar actividades al aire libre a primera hora de la mañana y a última de la tarde. Si se va a estar mucho tiempo al aire libre, cuando los niveles exposición son altos, se recomienda el uso de mascarillas (FPP2).

Cuando se viaje en coche, hacerlo con las ventanillas cerradas. Utilizar filtros anti-polen en el aire acondicionado del coche.

Los cipreses, a diferencia de otros árboles, pueden producir polen desde el pie de la planta hasta la copa. El polen se agrupa en pequeños sacos pardos situados en los extremos de las ramas. Es por este motivo que la poda antes de la época de la polinización puede reducir la exposición si se convive en contacto estrecho con estos árboles.

¿Cómo afecta la contaminación y el cambio climático al polen del ciprés?

Los gases de efecto invernadero (CO2, NO2, etc.) están aumentando la temperatura global. El incremento de la temperatura esta produciendo pólenes con mayor cantidad de proteínas alergénicas. La ausencia de lluvia esta adelantando la época de polinización.

En el caso particular del polen de ciprés el aumento de temperatura durante el invierno esta produciendo una polinización más temprana. En los captadores de pólenes es cada vez más frecuente encontrar granos de polen rotos lo que sugiere que los pacientes cada vez se exponen a mayores cantidades de proteínas alergénicas. Existen estudios que han demostrado que estás proteínas alergénicas se podrían estar modificado debido al estrés inducido por la contaminación creando proteínas más reactivas, con mayor capacidad para inducir síntomas de alergia.

Desde ClinicAL esperamos haber aportado información sobre la alergia a polen de ciprés, alergia muy frecuente en las últimas semanas del invierno y primeras de la primavera.


Dr Federico de la Roca
Especialista en Alergología.
ClinicAL

Reacciones alérgicas a picaduras de abejas y avispas

Reacciones alérgicas a picaduras de abejas y avispas 2560 1627 Federico de la Roca Pinzón

Las abejas y avispas pertencen al orden de los insectos himenópteros. Estos reciben su nombre debido a sus características alas membranosas. En el caso de las abejas y las avispas se trata de 2 pares de alas, siendo las posteriores un poco más pequeñas que las anteriores. Desde el punto de vista alergológico, las picaduras de abejas y avispas, son responsables de la gran mayoría de reacciones alérgicas debido a las picaduras por insectos.

¿Las abejas y las avispas son insectos peligrosos?

No, tanto las abejas como las diferentes especies de avispas que habitan la Península Ibérica no son consideradas insectos peligrosos. Si bien pueden adoptar una actitud agresiva, la picadura sólo suele suceder cuando se sienten amenazados, en especial si nos acercamos demasiado a sus nidos.

¿Por qué pican las abejas y las avispas?

Las picaduras de abejas y avispas son una medida de defensa más que de ataque. En muchos casos puede tratarse de una picadura disuasoria para evitar que nos acerquemos al nido. Si esta medida no funciona, la actitud puede ser más agresiva conllevando así múltiples picaduras por más de un insecto a la vez. Esto es lo que sucede con las avispas, las cuales pueden picar más de una vez.

En el caso de las abejas estas sólo pueden picar una vez ya que tras la picadura mueren. Esto se debe a que al dejar el aguijón en el sitio de la picadura este se desprende del insecto desgarrando su abdomen. Tras la picadura la abeja muere por evisceración.

¿Son frecuentes las picaduras por abejas y avispas?

Sí, al ser insectos que conviven en nuestro entorno las picaduras de abejas y avispas son frecuentes. Se estima que al menos el 56 al 94% de la población adulta ha sido picado alguna vez a lo largo de su vida por alguno de estos insectos

¿Qué tipos de reacciones produce la picadura de abejas y avispas?

Las reacciones por la picadura de abejas y avispas se pueden dividir según el tipo de reacción entre alérgicas y no alérgicas; y según la intensidad de la reacción en local o sistémica.

La mayoría de las reacciones que se producen tras la picadura de una abeja o avispa es una reacción no alérgica, que en la mayoría de los casos se trata de una reacción local. Estas reacciones se deben a los componentes propios del veneno. En el sitio de picadura se observa una reacción inflamatoria que se caracteriza por edema (hinchazón), rojez y dolor. La inflamación no suele superar los 10 cm de diámetro y suele remitir entre 24 y 48 horas tras la picadura.

En el caso de las reacciones alérgicas, estas son poco frecuentes, y sólo se producen en personas que previamente han desarrollado una respuesta inmune ante el veneno. Estas reacciones no se deben exclusivamente a los compuestos del veneno si no a la respuesta inmunológica que estos producen en la persona que sufre la picadura.

Las reacciones alérgicas pueden ser locales o sistémicas dependiendo de la intensidad de la respuesta inmune ante el veneno. Los síntomas de las reacciones locales alérgicas son similares a las no alérgicas. Si el edema y la rojez (reacción inflamatoria) se extiende por más de 10 cm de diámetro, abarca 2 articulaciones y persiste por más de 24 – 48 horas se considera una reacción local extensa. En general las reacciones locales, incluso en pacientes alérgicos no revisten de gravedad.

Las reacciones sistémicas son poco frecuentes, pero son las que más revisten de gravedad. Tras la picadura, además de la reacción inflamatoria local, los pacientes alérgicos al veneno pueden experimentar síntomas cutáneos como picor y “ronchas” en todo el cuerpo (urticaria aguda), dolor abdominal con nausea y/o vómitos, dificultad respiratoria, bajada de tensión (hipotensión) y pérdida de la conciencia (síncope). La presencia de hipotensión o de un sincope tras la picadura de una abeja o avispa indica que el paciente esta cursando con un shock anafiláctico y que precisa de atención de urgencia inmediata ya que su vida esta en peligro.

¿Cómo se diferencia una reacción alérgica de una que no lo es?

En líneas generales, la diferencia se establece por la intensidad de los síntomas.

Si se limita a una reacción inflamatoria local en el sitio de la picadura que no sobrepasa los 10 cm de diámetro muy probablemente nos encontremos ante una reacción local no alérgica. Sí la inflamación se extiende más de 10 cm de diámetro o si incluye cualquier otro síntoma como picor generalizado, molestias abdominales, dificultad respiratoria o pérdida de la consciencia, la probabilidad de que el paciente sea alérgico es muy alta.

¿Cómo saber si es una picadura una abeja o una avispa?

Es frecuente el caso en el que los pacientes hayan sido picados por algún insecto, pero no puedan identificarlo, ya sea porque no lo vieron en el momento de la picadura o porque no pueden diferenciar una abeja de una avispa (o de cualquier otro insecto). Si en el sitio de la picadura se observa el aguijón es muy probable que el insecto responsable sea una abeja. Las abejas mueren tras la picadura por lo que una abeja sólo puede picar una única vez. Si se sufren varias picaduras a la vez y en ninguna de ellas se visualiza el aguijón, es muy probable que la picadura se deba a avispas.

¿Cómo saber si soy alérgico al veneno de las abejas o al de las avispas?

Siempre que se sospeche de haber presentado una reacción alérgica por veneno de abejas o avispas se debe de consultar con un especialista en alergología. Los síntomas que se tuvieron tras la picadura aportan mucha información sobre el tipo de reacción presentada. Si los síntomas son compatibles con una reacción alérgica se realizan analíticas de sangre específicas, así como pruebas cutáneas con los venenos de las abejas y avispas. Estas últimas pruebas no están exentas de riesgo por lo que sólo deben de realizarse por personal experimentado y en instalaciones adecuadas para las mismas. No son pruebas que se realicen de forma rutinaria en una consulta. En su conjunto, la información de la reacción tras la picadura, los valores de la analítica de sangre y el resultado de las pruebas cutáneas permiten diagnosticar a aquellos pacientes alérgicos al veneno de las abejas o avispas de aquellos que no lo son.

¿Si soy alérgico al veneno de las avispas también lo soy al de las abejas?

No, en general no. Si bien parte de los componentes del veneno de las avispas es similar al de las abejas, es poco frecuente que una persona alérgica al veneno de avispas también lo sea al veneno de las abejas. Es más frecuente ser alérgico a dos especies diferentes de avispas.

¿Cómo se tratan las reacciones locales por picaduras?

Lo primero tras haber sufrido una picadura de abeja o avispa, es retirar el aguijón, si lo hubiese. En las abejas el aguijón esta unido al saco que contiene el veneno por lo que incluso si el insecto esta muerto el saco puede seguir liberando veneno e introducirlo en la piel a través de aguijón. A continuación, es recomendable lavar el sitio de la picadura y así evitar el riesgo de futuras infecciones. Dependiendo de la intensidad de los síntomas se puede aplicar alguna crema con corticoide tópico y frío local (hielo). Los antihistamínicos y corticoides orales se recomiendan si las molestias son muy intensas o en caso de reacciones extensas. Debe evitarse masajear la zona de la picadura, así como la aplicación de calor local.

¿Cómo se tratan las reacciones sistémicas por picaduras?

Además de las medidas generales, como lo son retirar el aguijón (si lo hubiese) y lavar el sitio de la picadura, la medida más efectiva para controlar y detener el progreso de una reacción grave por alergia a veneno de abejas y avispas es el uso de adrenalina. Es por este motivo que todo paciente alérgico debe tener un “kit de emergencia”. Estos kits tienen que contener al menos 2 autoinyectores de adrenalina, antihistamínicos y corticoides orales.

En caso de duda, si un paciente alérgico al veneno de abejas o avispas es picado debe de hacer uso del autoinyector de adrenalina. Los efectos secundarios producidos por la adrenalina son mínimos, mientras que los beneficios son máximos. Los autoinyectores de adrenalina pueden salvar vidas.

¿Cómo puedo prevenir las picaduras por abejas y avispas?

La mejor medida para evitar las picaduras por abejas y avispas es no acercarse a sus nidos. Como hemos mencionado anteriormente, estos insectos pican en la mayoría de las ocasiones porque se sienten amenazados y la picadura no es más que un mecanismo de defensa.

La mayoría de las picaduras se producen en los meses de abril a octubre. Estos son los meses en los que estos insectos aumentan su actividad. Tanto a las abejas como a las avispas, los colores brillantes, las fragancias florales, las superficies de las aguas y los alimentos dulces les atraen. Por lo tanto, si salimos al campo en estos meses debemos de evitar vestir con colores llamativos, utilizar colonias o perfumes afrutados, no dejar expuestas bebidas azucaradas como zumos o refrescos, eludir las riveras de los ríos y esquivar los campos con abundantes flores. Si a pesar de todas estas recomendaciones estamos en contacto cercano con alguna abeja o avispa no se debe de realizar movimientos bruscos ni rápidos, tampoco se debe intentar matar al insecto (en especial si este se encuentra apoyado sobre alguna parte de nuestro cuerpo). Muy probablemente el insecto se aleje por sus propios sin causar daño alguno.

Desde ClinicAL esperamos haber aportado información sobre las reacciones producidas por las picaduras de abejas y avispas bastante frecuentes en estos meses.

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Contacta con nosotros y te ayudaremos a resolverla.


Dr Federico de la Roca
Especialista en Alergología.
ClinicAL

Alergia al sol

Alergia al sol 1920 1280 Federico de la Roca Pinzón

En verano, o incluso en primavera, nos consultan por cuadros de alergia al sol. En general, se trata de pacientes que tras haberse expuesto durante un par de horas al sol han presentado picor en la piel y lesiones cutáneas que describen como “rash o salpullido”.

Pero ¿puede el sol producir “alergia”?

La radiación ultravioleta proveniente de la luz solar es uno de los principales factores ambientales que afectan la salud humana. Las reacciones más frecuentes producidas por la exposición solar son la quemadura solar y el bronceado. Si la exposición es repetida se producen cambios crónicos en la piel que pueden desencadenar en cáncer y fotoenvejecimiento. Pero la radiación solar también puede alterar el sistema inmune propiciando una reacción anormal de la piel tras la exposición solar. Estás reacciones anormales se conocen como “fotodermatosis” y suelen englobar aquellas lesiones cutáneas que los pacientes describen como “alergia al sol”.

¿Qué es la fotodermatosis?

Como ya mencionamos anteriormente, la fotodermatosis es una respuesta cutánea anormal producida, desencadenada o agravada por la exposición a la radiación emitida por el sol.

Las manifestaciones clínicas de estas reacciones son muy variadas y van desde el picor cutáneo, a lesiones cutáneas como habones, exantema (rojez), eccema o incluso costras.

¿Cuáles son las fotodermatosis más frecuentes?

Las fotodermatosis secundarias a la interacción entre la radiación solar y el sistema inmune más frecuentes son la erupción polimorfa lumínica, la urticaria solar y la dermatitis actínica crónica. Cada una de estas se manifiestan de diferente forma, pero en algunos casos, especialmente aquellos con muchos años de evolución, las lesiones cutáneas pueden solaparse generando confusión al momento de establecer el diagnóstico. Es importante recordar que la radiación solar también puede empeorar la dermatitis atópica.

¿Qué es la Erupción Poliforma Lúminica?

Es la fotodermatosis más frecuente en nuestro medio, siendo la población adulta la más afectada. Las mujeres jóvenes, especialmente aquellas entre la segunda y tercera décadas de la vida, son las que más la presentan.

La erupción polimorfa lumínica es la reacción cutánea que la mayoría de los pacientes describe como alergia al sol. Esto es debido a que los síntomas pueden presentarse a las pocas horas de haber recibido luz solar y suelen iniciar con picor de piel que luego se acompaña de pápulas, vesículas, eccema, placas, erosiones y costras. Es por estas diferentes formas de las lesiones cutáneas que se le denomina “erupción polimorfa”. Puede afectarse cara, cuello, zona alta del tórax, caras laterales de antebrazos y cara anterior de las piernas.

La principal causa es la exposición solar, por lo que el cuadro suele presentarse al final de la primavera y mejora a medida que el verano avanza. Esta mejoría se debe a que la exposición repetida al sol favorece un fenómeno de “endurecimiento” de la piel. Este fenómeno es un proceso de fotoadaptación que la piel va desarrollando conforme la exposición solar aumenta de forma progresiva, creando “resistencia” o tolerancia solar.

¿Qué es la Urticaria Solar?

Al igual que en la erupción polimorfo lumínica, es una fotodermatosis común en adultos jóvenes (sobre todo de los 20 a los 30 años) y en el sexo femenino. A pesar de la “popularidad” que goza entre las reacciones debidas al sol, la urticaria solar es una afección poco frecuente. Sólo representa el 0,4% del total de casos de urticaria.

La urticaria solar se caracteriza por picor cutáneo acompañado de lesiones habonosas (ronchas). El cuadro suele iniciar de forma muy rápida tras la exposición solar. Al principio es únicamente picor y eritema (rojez), pero a medida que avanza el tiempo aparecen las lesiones habonosas. El cuadro suele resolver de forma espontánea en 24 horas, sin lesiones cicatriciales.

Los sitios de mayor afectación son los conocidos como “zonas fotoexpuestas” en las que se incluye el cuello, la región del escote, los brazos y antebrazos. Como también sucede con la erupción polimorfo lumínica, en la urticaria solar la exposición repetida al sol favorece el “endurecimiento” de la piel, motivo por el cual la cara y el dorso de las manos pueden no presentar lesiones a pesar de ser zonas más habitualmente expuestas a la luz solar. Cuando se afectan grandes áreas del cuerpo el cuadro cutáneo puede acompañarse de dolor de cabeza, malestar general, náuseas y síntomas cardiovasculares, como taquicardia, hipotensión e, incluso, choque.

¿Qué es la Dermatitis Actínica Crónica?

Es la fotodermatosis con mayor distribución mundial, siendo más frecuente en regiones templadas y en varones mayores de 50 años. Suelen ser pacientes con historia de exposición solar importante.

Las lesiones aparecen en áreas de piel expuestas con líneas de corte de clara separación donde comienza la protección de la ropa. Son lesiones parchadas que se presentan en forma de eccema. En los casos graves las lesiones pueden liquenificarse. Cuando el cuadro es muy intenso puede afectar las palmas y plantas, incluso hay pacientes que pueden perder el pelo de pestañas, cejas y cuero cabelludo, generalmente secundario al rascado.

Es habitual que empeoren en el verano, desarrollando lesiones a los minutos u horas tras la exposición solar que, ocasionalmente, puede remitir a los varios días, si cesa la exposición y la reacción es leve. En las formas graves el paciente puede tener lesiones todo el año.

¿Cómo se pueden prevenir las fotodermatosis?

La mejor prevención es la fotoprotección adecuada. Para esto debemos de evitar la exposición solar directa, utilizar ropa que cubra las zonas más fotoexpuestas y aplicar protectores solares (UVA y UVB).

¿Existe un tratamiento específico para las fotodermatosis?

Actualmente existen muchos tratamientos para el control de las fotodermatosis. Estos van desde antihistamínicos, corticoides, inmunosupresores e incluso radiación ultravioleta. El tratamiento debe de ser individualizado ya que como vimos anteriormente las manifestaciones clínicas son diversas y pueden presentarse en diferentes estadios de la enfermedad.

Desde ClinicAL esperamos haber aportado información sobre las reacciones cutáneas más frecuentes producidas por la exposición solar tan frecuentes en estos meses.

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Dr Federico de la Roca
Especialista en Alergología.
ClinicAL

Como diferenciar entre rinitis alérgica y resfriado

Como diferenciar entre rinitis alérgica y resfriado 1920 1280 Federico de la Roca Pinzón

Cuando tenemos congestión, secreciones nasales y estornudos la mayoría pensamos que estamos ante un resfriado. Pero ¿qué sucede con aquellas personas que tienen rinitis alérgica? En ellos la congestión nasal y los estornudos son síntomas muy frecuentes. ¿Cómo puede una persona con rinitis alérgica diferenciar los síntomas de un resfriado con los propios de la rinitis? En este post intentamos dar respuesta a esta y otras preguntas relacionadas con la rinitis alérgica y resfriado.

 ¿Qué es la rinitis?

Si buscamos la definición de rinitis encontraremos que es la inflamación de la mucosa nasal, que suele acompañarse de secreción nasal, congestión y estornudos..

Como se puede ver, cualquiera de estos síntomas se pueden presentar en el resfriado como en la rinitis alérgica. Por la tanto, lo que a simple vista parece ser una distinción muy sencilla en personas no alérgicas, la diferenciación es más compleja en aquellas que padecen de rinitis alérgica y se resfrían (algo muy frecuente en los meses de otoño e invierno)

¿Qué es un resfriado?

Si además revisamos los diferentes tipos de rinitis nos encontramos en que el resfriado común es también un tipo de rinitis, una rinitis infecciosa aguda. Por lo tanto, ni la definición de rinitis ni su clasificación nos ayudan para resolver una pregunta muy frecuente en las consultas de alergología ¿No sé si lo que tengo es rinitis o un resfriado?

¿Cómo diferenciar los síntomas del resfriado de los de la rinitis alérgica?

A pesar de que como hemos visto los síntomas son muy similares existen pequeñas diferencias que pueden ser de ayuda para distinguir el resfriado de la rinitis alérgica:

RESFRIADO COMÚN

  • Secreción nasal mucosa/espesa.
  • Secreción de color amarilla o verde.
  • Puede asociar fiebre y malestar general.
  • En ocasiones puede acompañarse de dolor de cabeza.
  • Dolor de garganta y tos con expectoración también pueden aparecer.
  • Suele requerir de 5 a 10 días para la recuperación.

RINITIS ALERGICA

  • Secreción nasal líquida.
  • Secreción de color blanco o transparente.
  • NO se asocia a fiebre o malestar general.
  • En ocasiones puede acompañarse de picor de nariz y ojos.
  • Algunas veces hay picor de garganta o sensación de moco en la garganta
  • Los síntomas pueden remitir en menos de 24 horas

Y si no puede diferenciar un resfriado de la rinitis alérgica ¿qué puedo hacer?

Si a pesar de las diferencias enlistadas anteriormente no se puede distinguir si se trata de un cuadro de rinitis alérgica o un resfriado ¿Puedo tomarme mi medicación de la alergia, aunque se trate de un resfriado? La respuesta es sí. La medicación anti-alérgica, corticoides nasales y antihistamínicos orales, se pueden tomar en caso de un resfriado. De hecho, muchos antigripales contienen antihistamínicos, aunque generalmente a mitad de la dosis habitual. Además, si recordamos, el resfriado es un tipo de rinitis, por lo que la inflamación de la mucosa nasal, aunque sea de origen infeccioso, puede tratarse con corticoides nasales.

El problema podría presentarse en el uso continuado de los antihistamínicos orales en el caso de estar cursando con un resfriado en vez de con rinitis alérgica. Un buen momento para suspender la toma de antihistamínicos es la presencia de secreciones nasales espesas, de color amarillo o verde. Estas secreciones responden mejor a lavados nasales o mucolíticos que a antihistamínicos.

¿Qué precauciones puedo tener para no resfriarme?

No existe ninguna precaución específica para evitar los resfriados. Pero al tratarse de una infección de origen vírico se recomienda:

  • Lavado frecuente de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Si no se cuenta con agua ni jabón puede utilizarse gel hidroalcoholico que contenga al menos un 60% de alcohol.
  • Evitar tocarte la cara, ojos, nariz o boca con las manos sucias.
  • Limpia y desinfecta con frecuencia las superficies que se tocan con frecuencia (dispositivos móviles, teclados, pomos de puertas etc.).
  • Evita el contacto cercano con cualquier persona que tenga síntomas sugestivos de resfriado.
  • Si estas resfriado o crees estarlo, cúbrete la boca al estornudar o toser. Utiliza pañuelos desechables y tíralos inmediatamente tras su uso. Siempre que tengas contacto con secreciones debes de lavarte las manos.
  • Actualmente el uso de mascarillas es cada vez más común. Las mascarillas quirúrgicas pueden evitar la transmisión de una persona resfriada. Si estas resfriado puedes utilizar este tipo de mascarillas y protegerás a aquellos que te rodean.

Si soy alérgico y me resfrío, ¿qué precauciones debo de tomar?

Los síntomas del resfriado, en las personas alérgicas, pueden ser más intensos y si no se controlan pueden complicarse con sinusitis o desencadenar cuadros bronquiales como falta de aire, sensación de ahogo o sibilancias. Las recomendaciones para evitar estas complicaciones son:

  • Si la congestión nasal es importante pueden realizarse lavados nasal intensos mañana y noche.
  • Hacer uso de corticoides nasales según la pauta habitual prescrita por su especialista en alergología.
  • Evitar la toma de antihistamínicos orales.
  • Si se es asmático se debe de vigilar cualquier exacerbación del asma. Si presenta síntomas bronquiales debe de retomar su inhalador habitual y realizarlo según la pauta prescrita por su especialista en alergología. Si ya está en tratamiento con algún inhalador puede doblar la dosis hasta que sea valorado por algún médico.
  • Si los síntomas nasales se extienden por más de 10 días, asocian fiebre elevada o dificultad para respirar a pesar del uso de algún inhalador bronquial debe de acudir a valoración médica.

Desde ClinicAL esperamos haber dado respuesta a una situación muy común en estos meses de frío donde los resfriados son muy frecuentes y sus complicaciones pueden ser muy importantes en pacientes con rinitis alérgica.

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Dr Federico de la Roca Pinzón
Especialista en Alergología.
ClinicAL

¿Alergia a los frutos secos?

¿Alergia a los frutos secos? 1920 1275 Federico de la Roca Pinzón

Los frutos secos son, con las frutas, la primera causa de alergia alimentaria en los adultos y una de las primeras causas en niños.

¿Qué son los Frutos Secos?

Los frutos secos pertenecen a familias botánicas diferentes y sin relación entre sí. La mayor parte son frutos (almendra, avellana, nuez, pistacho, castaña y nuez de macadamia), algunos son semillas (“pipa” de girasol, “pipa” de calabaza y piñón) y en los últimos años se ha incluido en nuestra dieta la nuez de Brasil y el anacardo, ambos considerados como frutos.

Los frutos secos cuentan con un alto poder nutritivo y son muy importantes en la dieta. Se consumen directamente en forma desecada o formando parte de productos de bollería y pastelería, en helados, en salsas o aceites.

¿Cuáles son los frutos secos que mayor alergia producen?

A diferencia de lo que popularmente se piensa, el consumo repetido de un alimento incrementa el riesgo de desarrollar alergia a ese alimento, es por este motivo que los frutos secos que más alergia producen son los más consumidos. En nuestro medio la avellana, la nuez y la almendra, son los frutos secos que con más frecuencia causan reacciones alérgicas.

¿Por qué son una causa importante de alergia alimentaria?

Los frutos secos son importantes en el campo de la alergia por diversas razones, entre ellas:

a) son una de las principales causas de reacciones alérgicas por alimentos,

b) con frecuencia producen reacciones graves, pudiendo poner en peligro la vida,

c) es una de las causas más frecuentes de anafilaxia,

d) son alérgenos ocultos y pequeñas cantidades pueden producir reacciones graves y

e) son una causa frecuente de reactividad cruzada con otros frutos secos o con otros alimentos vegetales.

¿Quién es el responsable de la alergia a frutos secos?

Los alimentos están constituidos por una diversidad de nutrientes, como lo son los carbohidratos, vitaminas y proteínas. Son estás últimas, las proteínas, las que poseen la capacidad de desarrollar reacciones en personas alérgicas. En el caso de los frutos secos existen 2 grupos principales de proteínas, proteínas de almacenamiento y proteínas de transferencia de lípidos (LTP). Las LTP’s son las proteínas que con mayor frecuencia se relacionan con reacciones graves en el área mediterránea.

¿Qué pasa con el cacahuete?

El cacahuete, aunque se consume como un fruto seco, pertenece a la familia de las legumbres. Las leguminosas son plantas que se caracterizan porque sus frutos se encuentran encerrados en vainas.

La alergia al cacahuete es un verdadero problema de salud pública en los países anglosajones debido a su alto consumo. Se estima que en estos países el 50% de reacciones por alergia a cacahuete son graves, asociando dificultad respiratoria, hipotensión arterial, y en algunos casos la muerte. En nuestro medio el consumo de cacahuete esta aumentando día a día, así que en los próximos años es esperable que los casos de alergia a cacahuete también se incrementen.

A diferencia de otros alimentos, en los cuales el aumento de la temperatura durante la cocción degrada las proteínas responsables de las reacciones alérgicas, en el caso del cacahuete se ha comprobado que el calor aumenta la capacidad para desarrollar reacciones alérgicas, es decir que una vez tostado, el cacahuete se hace más “alergénico” e incrementa su resistencia a los procesos de digestión gástrica.

¿Qué síntomas produce la alergia a los frutos secos?

Los síntomas pueden variar de individuo en individuo, así como su gravedad e intensidad. Algunas personas alérgicas pueden presentar picor en la cavidad oral, lengua y labios (síndrome de alergia oral). Además del picor es frecuente la presencia de edema de labios, eritema labial y de mejillas. El picor puede extenderse a los conductos auditivos y a la garganta. En general estos síntomas se presentan al contacto de la mucosa oral con el fruto seco.

En ocasiones los síntomas orales pueden seguirse de manifestaciones cutáneas con la presencia de rojez, picor y habones (urticaria). La afectación del aparato digestivo puede presentarse como dolor abdominal, vómitos y diarrea. La vía área también se pude ver comprometida produciendo tos seca, opresión, sensación de ahogo y sibilancias. Por último, cuando la reacción es grave puede alterar la tensión arterial produciendo una caída rápida de la misma (shock anafiláctico) que suele acompañarse de palidez generalizada y sudoración fría. Algunas personas alérgicas también pueden presentar síntomas rinoconjuntivales, como estornudos, mucosidad, congestión nasal, picor de ojos y lagrimeo.

Los síntomas pueden desarrollarse minutos después de ingerir el fruto seco, o tardar algunas horas. Los síntomas que aparecen de forma inmediata, antes de los 15 minutos de la ingestión del alimento, suelen ser de intensidad leve y desaparecen a los pocos minutos de su inicio (síndrome de alergia oral). El progreso de los síntomas orales con afectación de la piel, aparato digestivo y respiratorio son signos de mal pronostico, ya que al tratarse de reacciones graves que afectan a más de un sistema (anafilaxia) su resolución precisa de atención médica de urgencia. En general, la mayoría de las reacciones por alergia a frutos secos se presentan en los primeros 60 minutos tras a ingesta del alimento, aunque existen casos en los cuales las reacciones se han presentado 3-4 horas después.

Quiénes pueden presentar reacciones más graves?

Se considera que aquellos pacientes con múltiples alergias a alimentos poseen mayor riesgo de presentar reacciones más graves que aquellos que sólo poseen alergia a un determinado alimento. En la población anglosajona, la alergia al cacahuete se considera

un factor de riesgo para desarrollar reacciones graves o mortales, siendo una de las causas más frecuentes de anafilaxia.

Las reacciones graves por frutos secos son más frecuentes en personas asmáticas, con episodios previos de reacciones graves y en aquellos que han presentado reacciones con cantidades mínimas de frutos secos (trazas).

Al igual que con otras alergias alimentarias, la gravedad de las reacciones por alergia a frutos secos se puede ver influida por cofactores como lo son la privación de sueño, el ejercicio físico, la menstruación, o la toma concomitante de alcohol o antiinflamatorios no esteroideos (AINE’s). Todos estos cofactores incrementan el riesgo de presentar reacciones graves.

¿Existen diferencias entre niños y adultos?

La alergia a un solo fruto seco es más frecuente en los niños de menor edad, mientras que los pacientes adultos presentan alergia a múltiples frutos secos. Se cree que estas diferencias se deben a que, durante el crecimiento y desarrollo, desde la infancia hasta la vida adulta, existe una exposición progresiva a estos alimentos, siendo esta exposición repetida la responsable del desarrollo de nuevas alergias.

¿Cómo se diagnostica la alergia a frutos secos?

La historia clínica juega un papel fundamental en el diagnostico de alergia alimentaria. Una histórica clínica detallada puede excluir múltiples causas de reacciones alérgicas, permitiendo así concentrar todos los esfuerzos en aquellos agentes más sospechosos.

Las pruebas cutáneas (prick test) con los alimentos sospechosos es el primer paso dentro del estudio alergológico, pero hay que recordar que una prueba positiva sólo indica “sensibilización” y no necesariamente alergia. A continuación, se procede a la detección de anticuerpos específicos en sangre. En la actualidad, es posible detectar anticuerpos específicos para las principales proteínas responsables de las reacciones alérgicas (diagnóstico molecular).

En algunos casos es necesario hacer pruebas cutáneas con el alimento en fresco (prick by prick). Esta técnica se emplea en situaciones donde las pruebas cutáneas y la detección de anticuerpos no están disponibles para el alimento sospechoso o cuando existen divergencias entre las pruebas.

Por último, se puede realizar una prueba de provocación oral para confirmar o descartar la alergia al fruto seco sospechoso. Esta prueba conlleva riesgos por lo que se realiza sólo en algunos casos, en un ambiente controlado, en un entorno hospitalario y siempre bajo la supervisión de un medico especialista en alergología.

¿Existe algún tratamiento?

Al igual que en otros tipos de alergia alimentaria, el único tratamiento disponible en la actualidad es la evitación estricta del alimento implicado. Por tanto, la primera recomendación supone eliminar de la dieta de el fruto seco implicado.

Las reacciones alérgicas a los frutos secos se tratan como cualquier reacción alérgica. El uso de la adrenalina puede salvar vidas en casos de reacciones graves. Si el paciente ha sufrido una reacción grave por frutos secos o existe el riesgo de ingestión accidental, se aconseja que disponga de dispositivos autoinyectables de adrenalina.

En los últimos años se han ensayado “vacunas” para tratar la alergia al cacahuete y la avellana. Estas “vacunas” han conseguido aumentar significativamente la cantidad de frutos secos que pueden tolerar las personas alérgicas permitiendo así reducir el riesgo de reacciones alérgicas graves provocadas por la ingestión. De momento es una línea de tratamiento que se encuentra en investigación y que aún no se comercializa.

También se están desarrollando programas utilizando anticuerpos monoclonales anti-IgE. Estos anticuerpos pueden modificar el sistema inmune y crear tolerancia a aquellos alimentos a los que previamente se era alérgico. De momento es un tratamiento limitado a niños y adolescentes con reacciones alimentarias graves, que implican un riesgo vital.

¿Se puede prevenir la alergia a frutos secos?

De momento no existe ninguna medida que evite el desarrollo de alergias alimentarias, pero si existen medidas para evitar el consumo accidental de ciertos alimentos potencialmente alergénicos. Desde hace algunos años, todos los alimentos que contengan cacahuete y frutos secos (frutos con cáscara) que se comercialicen en el espacio europeo deben de especificarlo en el etiquetado. Esta norma se aplica tanto para los alimentos envasados, como en los que se presentan sin envasar, así como en alimentos preparados para su consumo inmediato (carta del restaurante).

¿Qué hay de las dietas libres de frutos secos?

En el pasado se propuso, como medida para evitar la alergia futura en los niños, la eliminación por parte de la madre de los alimentos considerados como más alergénicos (leche, huevo, frutos secos) durante el tercer trimestre de gestación y durante la lactancia materna, así como el retraso en la introducción de alimentos de alto riesgo en la dieta del niño. Los consensos internacionales actuales no recomiendan estas medidas,

puesto que no ha demostrado efecto alguno sobre la prevención de las enfermedades alérgicas, mientras que sí puede llegar a suponer un déficit nutricional para la madre y el niño.

¿Una última recomendación?

Los pacientes alérgicos al cacahuete han de tener un especial cuidado en la lectura de las etiquetas de los productos manufacturados, ya que es una de las legumbres (junto a la soja) que más habitualmente se encuentran formando parte de aditivos de otros alimentos (alérgenos ocultos).

Hay que tener en cuenta el uso generalizado de los frutos secos en salsas, helados, pastelería, bollería o en aceites, que pueden ser fuentes de alérgenos ocultos causantes de reacciones accidentales.

Unas cantidades mínimas (trazas) pueden ser toleradas por la mayoría de las personas alérgicas a frutos secos, pero existe un pequeño grupo de alérgicos que pueden presentar reacciones alérgicas con estas cantidades; por lo que las recomendaciones acerca del consumo o evitación de trazas debe ser individualizado para cada caso.


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Dr Federico de la Roca Pinzón
Especialista en Alergología.
ClinicAL

Alergias otoñales: hongos de la humedad

Alergias otoñales: hongos de la humedad 1920 1280 Federico de la Roca Pinzón

Los hongos son microrganismos invisibles para el ojo humano, pero su acumulación en forma de colonias los hace visibles como manchas de humedad en las paredes o en el aspecto enmohecido en los alimentos colonizados.

El hongo por sí sólo no induce síntomas de alergia, precisa de esporas para poder alcanzar las mucosas de los pacientes alérgicos. Las esporas no son más que las partículas reproductoras de los hongos, pero debido a su pequeño tamaño estas pueden viajar por la atmósfera hasta depositarse en la vía aérea. Es por esta razón que los pacientes con alergia a hongos empeoran los días de tormenta ya que son las corrientes de viento las que facilitan el movimiento de esporas en la atmósfera.

Existen diversos factores que condicionan el crecimiento de hongos como lo son la humedad, temperatura, nutrientes, luz, oxigenación, geografía, etc. La humedad, que no es más que la cantidad de agua presente en el aire, es el principal factor para el desarrollo de los hongos. Se estima que a partir de un 70% de humedad se crea un ambiente propicio para el crecimiento de hongos. Por la estrecha relación entre hongos y humedad, en alergología se emplea el término “Hongos de la humedad” para referirnos a aquellos hongos con capacidad de inducir síntomas de alergia.

Por lo tanto, la humedad o lo que es lo mismo, el agua del ambiente no produce síntomas de alergia, son los hongos y concretamente las esporas de estos los responsables de la enfermedad alérgica.

La temperatura también es importante para el crecimiento de los hongos. En general estos prefieren temperaturas cálidas, motivo por el cual los hongos se desarrollan mejor en primavera hasta otoño. La lluvia influye en las concentraciones de esporas, esto se debe a que la vibración generada por el impacto de las gotas sobre las superficies colonizadas libera esporas. Temperaturas cálidas y la lluvia son dos elementos muy presentes a finales del verano y principios del otoño, siendo en estos últimos meses cuando se registra el mayor número de esporas en la atmósfera.

Los hongos obtienen sus nutrientes de cualquier compuesto orgánico, principalmente aquellos de origen vegetal. Las principales fuentes de esporas que se liberan a la atmosfera provienen de las hojas en descomposición, campos de césped, almacenamiento de heno y cereales.

¿Qué hongos producen enfermedades alérgicas?

Entre los hongos que con mayor frecuencia se asocian a enfermedades alérgicas encontramos las especies Alternaria, Cladosporium, Penicilium, Aspergillus y Candida.

Alternaria es un hongo muy ubicuo y de distribución universal. Es también uno de los hongos con mayor capacidad de inducir síntomas de alergia. Los pacientes alérgicos a Alternaria tienen mayor riesgo de presentar asma, asma grave e incluso asma mortal. Se ha observado que la exposición a este hongo está muy relacionada con un incremento de visitas a servicios de urgencias por asma, especialmente en la población pediátrica. Se pueden encontrar esporas de Alternaria durante prácticamente todo el año, con máximas exposiciones en los meses de calor. En Cataluña la mayor concentración de esporas se detecta en los meses de abril hasta noviembre.

Aspergillus es el segundo hongo en importancia para producir síntomas de alergia tras Alternaria.  También se encuentra muy distribuido y su presencia es casi constante en la atmósfera. Posee gran resistencia a temperaturas extremas, pudiendo desarrollarse a temperaturas entre 12 a 52ºC (siendo la óptima 40ºC). Incluso resiste a la pasteurización.

Cladosporium no es el hongo tan agresivo como Alternaria o Aspergillus. No siempre existe una relación directa entre los recuentos de esporas y la presencia de síntomas. La concentración de esporas en ambientes de interior es un reflejo de su elevada presencia en el exterior. Junto con Alternaria son los mayores responsabas de los síntomas de alergia en domicilios. Es la especie dominante en la España seca de interior, aunque en menor medida que en zonas del área mediterránea.

Penicilium está ampliamente distribuido y su función es contribuir a la descomposición de la materia orgánica. Predomina en climas templados, bosques, prados y la superficie de los cultivos. Las variaciones estacionales no parecen influir en el recuento de esporas, pero los picos máximos de estas suelen presentarse en los meses de primavera y otoño, en especial sobre áreas urbanas. Su temperatura de crecimiento es de 23ºC.

Por la abundante cantidad de nutrientes, factores ambientales, temperaturas idóneas y facilidad para la condensación los hongos suelen predominar en ambientes de exterior. Si bien se pueden encontrar esporas de hongos en el interior de la vivienda estas, en su mayoría, proceden del exterior.

Los hongos dentro del hogar

En espacios cerrados los factores que más favorecen el crecimiento de hongos son la humedad, la falta de ventilación y la oscuridad. La humedad por encima del 65% facilita el crecimiento de hongos dentro de los hogares. En invierno, el aire tibio se condensa sobre las superficies más frías, produciendo zonas húmedas. Por el contrario, en verano, los sótanos poco ventilados y sin luz solar directa están relativamente frescos comparados con el aire del exterior facilitando así la condensación.

La condensación de agua dentro de las casas facilita el crecimiento de hongos, motivo por el cual es muy frecuente encontrarlos en zonas de encuentro entre pared-techo y suelo, en las esquinas de las habitaciones, áreas cercanas a las ventanas donde circula el aire frío, en ventanas herméticas con bandas de goma y por detrás de los muebles. Otros sitios donde pueden crecer los hongos en el interior de los hogares son materiales textiles húmedos, maderas, alimentos almacenados y tubos de drenaje.

Las esporas suelen encontrarse como parte del polvo doméstico presente en las alfombras, ropa de cama, muebles, papel tapiz o moquetas. En condiciones de baja humedad las esporas no tienen la capacidad para inducir síntomas de alergia, esto se debe a que la carga de esporas es muy baja en el aire. Si la humedad aumenta el número de esporas también lo hace incrementando la presencia de estas en el ambiente, generando así síntomas en aquellos pacientes alérgicos.

Los lugares más frecuentes donde podemos encontrar esporas de hongos en ambientes de interior son segundas residencias (cerradas durante gran parte del año), sótanos, trasteros con humedades, cuartos de baño mal ventilados o en casas con papel tapiz en sus paredes.

Mientras que, en el exterior, la presencia de esporas y por lo tanto la afectación de pacientes alérgicos es mayor de primavera a otoño, las esporas dentro de las casas pueden ocasionar síntomas durante todo el año. Tanto es así que se considera que la cantidad de esporas en el interior de hogares tiene relación directa con la gravedad de los síntomas sin importar la estación del año. Estudios también han demostrado que la simple observación de manchas de humedad o de olor a humedad esta relacionada con síntomas de rinitis y asma.

A pesar de que los hongos son microscópicos y sólo pueden observarse cuando forman colonias, es posible identificar la especie según ciertas características que presentan sobre la superficie que colonizan. Alternaria se puede identificar como manchas de color negro en las plantas enfermas o muertas. Penicilium es visible como colonias verdes azuladas sobre el pan duro o los cítricos en descomposición.

¿Cómo evitar los hongos de la humedad?

Es imposible eliminar completamente las esporas de las viviendas, pero existen medidas simples que pueden ayudar a disminuir sus niveles como lo son, ventilar las habitaciones, reducir la humedad y aumentar la exposición solar. Es preferible utilizar el aire del exterior para ventilar los hogares. El aire exterior iguala la temperatura entre la casa y el ambiente externo evitando la formación de condensaciones. El uso del aire acondicionado reduce sustancialmente la humedad, lo mismo que los deshumidificadores, pero estos deben de ser limpiados con frecuencia para evitar el crecimiento de hongos en su interior. La exposición solar también reduce la formación de colonias ya que seca las superficies dificultando la supervivencia de los hongos. En casas muy húmedas se recomienda el uso de extractores de aire cuando se cocine, evitar la colocación de alfombras o moquetas y ventilar adecuadamente los cuartos de baño.

Otras medidas menos económicas, pero también útiles, son la instalación de ventanas con cristales termopanelados que evitan la condensación.  Utilizar materiales de construcción aislantes que prevengan la condensación sobre las superficies frías (ventanas, paredes exteriores, tuberías de agua, techos o suelos) suele ser una medida eficaz.

Si a pesar de todas las medidas preventivas se detectan manchas de humedades estas se tienen que limpiar y eliminar la fuente de humedad. Para este fin se puede utilizar agua y detergentes seguidos de un secado exhaustivo. La lejía elimina los hongos de forma efectiva. El alcohol también puede ser utilizado para eliminar las colonias.

¿A qué tipo de personas afecta la alergia a los hongos?

Se estima que hasta un 10% de la población general presenta pruebas positivas a hongos y de estos, cerca de la mitad desarrollaran alergia respiratoria.  La población pediátrica y los adultos jóvenes parecen ser los que con mayor frecuencia presentan estas pruebas positivas. Algunos estudios han demostrado que los niños que residen en casas con humedades tienen incrementado el riesgo de desarrollar alergia respiratoria, en especial asma. En pacientes con asma por hongos ésta suele ser más grave en comparación de la que presentan aquellos con alergia a otros alérgenos (pólenes, ácaros, etc.).

También se ha observado que el cambio climático influye en los pacientes con alergia a hongos. Existen estudios que han puesto de manifiesto una fuerte asociación entre las consultas a urgencias por crisis de asma debido al aumento de esporas de hongos desencadenado por tormentas eléctricas. Otras publicaciones correlacionan las elevadas concentraciones de esporas de Alternaria y Cladosporium encontradas los días de tormenta con la tasa de admisión en urgencias por asma. El mecanismo por el cual las tormentas aumentan la exposición a las esporas es la fuerza del viento, las descargas eléctricas y la lluvia contribuyendo todas ellas a la fragmentación de las esporas facilitando así la liberación de sus alérgenos y su transporte atmosférico.


Dr. Federico de la Roca Pinzón
Especialista en Alergología
ClinicAL

Reacciones alérgicas y vacunas COVID-19

Reacciones alérgicas y vacunas COVID-19 1270 768 Federico de la Roca Pinzón

Actualmente nos encontramos inmersos en una campaña de vacunación contra el COVID-19 (SRAS -CoV-2) y no son pocas las dudas que se tienen al respecto.

“Desde ClinicAL queremos transmitir que la vacunación, con las diferentes vacunas aprobadas por al Agencia Europea del Medicamento (EMA) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), es segura.”

Actualmente se han aprobado 4 vacunas para su uso en España, la de los laboratorios Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen. Si bien existe cierto miedo en la población debido a los efectos adversos registrados en los últimos días, en especial con la vacuna de AstraZeneca, es nuestro deber como médicos recordar que es mayor el beneficio por estar vacunado que el riesgo por no estarlo.

Los efectos secundarios, aunque indeseables, están presentes en todos y cada uno de los fármacos de los que disponemos hoy en día. Ningún medicamento esta exento de producir algún síntoma adverso. Es muy probable que en algún momento alguien vacunado experimente síntomas tras la administración de cualquiera de las vacunas aprobadas. Pero para evitar que estos efectos sean frecuentes y graves todos los laboratorios han debido de realizar ensayos clínicos con miles y miles de pacientes.

Es importante recordar que ningún medicamento en Europa se comercializa sin la debida aprobación de la EMA. Debido a la gran responsabilidad que esto conlleva, esta agencia es un organismo independiente y sus resoluciones son acatadas por todos los países miembros de la unión europea. En ningún caso son estos últimos los que dictan ordenes sobre la EMA.”

En el caso de los pacientes alérgicos, las sociedades científicas han realizado una serie de recomendaciones para la administración de las diversas vacunas contra el COVID -19 (SRAS -CoV-2). En líneas generales todos los pacientes alérgicos pueden ser vacunados con las 4 vacunas de las que disponemos actualmente. Los únicos que estarían exentos son aquellos con alergia a algún componente de la vacuna. Las principales recomendaciones se basan en el período de observación tras la administración de la vacuna. Para aquellos pacientes que presenten rinitis, asma, alergia a alimentos o fármacos (diferentes a los componentes de la vacuna) el tiempo de supervisión posterior a la vacunación debe de ser de 30 minutos. En el caso de pacientes con antecedente de reacciones alérgicas graves (anafilaxia) el tiempo en observación debería de ser de 45 minutos.

Como siempre, desde ClinicAl recordamos que nuestras consultas están a disposición de aquellos pacientes que tengan dudas sobre su enfermedad alérgica y en especial para los que necesiten más información sobre la campaña de vacunación contra el COVID -19 (SRAS -CoV-2) y sus probables efectos adversos.


Dr. Federico de la Roca Pinzón
Especialista en Alergología
ClinicAL